Carta a Bruno

“¡Bruno de mi vida!

Antes de que llegaras a nuestro hogar en mi cabeza no existía la posibilidad de tener peluditos en mi casa, nadie entendía la razón y tal vez me aguanté muchos años la tristeza que me producía recordar que cuando era niña tuve un gran amigo llamado Pipo (French Poodle) y que debido a la llegada de mi hermanita mis padres decidieron dar en adopción. Fueron los días más tristes de mi vida y en reacción al hecho decidí jamás encariñarme con un peludito, pasaron muchos años donde ni siquiera podía tocarlos, sentía cierto repudio, no me parecían lindos, sus lengüetazos me fastidiaban, sus pelos por todos lados me exasperaban.

Pasaron los años y me casé. Mi esposo siempre había soñado desde niño tener un bulldog inglés pero sus padres jamás lo dejaron, trató de convencerme mucho tiempo pero yo estaba parada en mi posición de NO mascotas en mi casa. Al verlo triste porque vivíamos lejos de su familia decidí aceptar, empezamos la búsqueda de una “mascota”. Al poco tiempo de búsqueda “te encontramos” (realmente pagamos por ti pero nos cambiaste el concepto). Al principio mi reacción fue un poco distante pero era inevitable no sentir ese flechazo tiendo al frente a una bolita blanca, arrugadita y que se quedaba dormido en brazos. Te nombramos BRUNO… llegaste a llenar nuestro hogar de alegría y aunque éramos unos “padres” con cero experiencia nos aventuramos a disfrutar de tu compañía minuto a minuto. No fue para nada fácil, te hacías pis y popis en toda la casa, dañabas los muebles, nos mordías, etc. Pero siempre nos borrabas los malos ratos con tus lengüetazos que extrañamente no me incomodaban.

Hoy te ofrezco disculpas por haber pensado en algún momento que no iba a poder contigo, pero con el tiempo entendí que era el miedo a perderte el que no me dejaba entregarme completamente en el papel de tu mamita.  Ha pasado 1 año y 1/2 desde que llegaste a nuestro hogar, eres uno más de la familia, NO eres nuestra mascota, eres nuestro gordo hermoso.

Bruno, transformaste nuestras vidas, nos hiciste entender que no hay amor más puro que el tuyo, fuiste paño y terapia sanadora cuando mi esposo y yo perdimos a nuestro bebé y ahora más que nunca digo “si Dios me da la oportunidad de tener hijos, que sea mientras Bruno esté con nosotros”. Aunque pagamos por ti, tus papitos hemos decidido que no tendrás hijos porque queremos tenerte más tiempo con nosotros y no queremos que tus hijitos corran con la misma suerte de algunos de tus hermanitos (abandonados, atropellados y maltratados). Cambiaste nuestro mundo e hiciste de tu mami una mejor persona.

Te amamos ,gordito, y somos felices diciendo que nos manipulas a tu antojo con tus ojitos expresivos. Solo podemos decirte GRACIAS por llegar en el momento indicado de mi vida.”

@sandramileto

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