La historia de Teo

Esta es la historia de Teo, un cachorro de una pareja bogotana. Cerca del 30 de diciembre uno de los vecinos, sin entender los motivos que llevaban a que un perro chillara constante y descontroladamente, preguntó al portero del conjunto si tenía algún tipo de información sobre la situación del perro. Para su sorpresa el portero le comentó que las personas que tenían a cargo a Teo habían salido de vacaciones hace una semana, lo habían dejado encerrado en la casa y habían dejado las llaves en portería “por si algo pasaba”. El vecino procedió a entrar al lugar donde vivía Teo, lo llevó a su casa y le dio agua, comida y un hogar (junto a su perro y gato) durante los cuatro días siguientes. Cuando la “familia” de Teo regresó, el vecino que estuvo cuidándolo lo llevó de regreso a su casa, muy amablemente le comentó la situación y le pidió que no lo volviera a dejar solo de esa manera. Su respuesta fue un simple “gracias” mientras lo recibía.

Una semana después, el vecino que había acogido a Teo durante esos días de abandono, salió de su casa y lo encontró en la basura. Se devolvió a la portería para consultar con el portero si se trataba del mismo perro, quien le respondió: “sí, el día que usted lo devolvió ellos salieron y lo tiraron a la calle, pero él no se va muy lejos”. Así fue entonces como el vecino volvió a recogerlo y lo tuvo con él hasta que encontró una animalista que empezó su búsqueda de hogar y lo tuvo con ella casi 20 días. “En esos 20 días al parecer por ser ‘de raza’ o al menos muy lindo le salieron dos adoptantes. El primero lo devolvió porque a la final resultó que a la empleada no le gustaban los perros y era con quien Teo pasaría el día de lunes a viernes. El segundo fue bastante insistente en que lo adoptaría pero no lo cruzaría pues quería que fuera el ‘líder de su manada’ de la finca. Al final este último fue despectivo cuando se programó la entrega de Teo refiriéndose a él como ‘esa cosa’, por lo cual la animalista se rehusó a entregarlo.” Nos contó María Paula, la actual y definitiva humana de Teo.

“Fue así entonces como la foto de Teo volvió a dar la vuelta por Facebook, por tercera vez, en busca de un hogar definitivo. Una amiga compartió la foto diciendo que quien lo había rescatado le buscaba un hogar urgentemente. Cuando vimos la foto ni sabíamos que era un collie, poco sabíamos de la raza y llamamos a la persona que lo tenía simplemente porque nos enamoró. Ella, como buena animalista, fue muy crítica a la hora de darlo en adopción pues, para nuestra sorpresa, desde que lo había rescatado había pasado por dos hogares más de los cuales había sido regresado. Nos pusimos una cita, lo vimos y sin saber siquiera qué tipo de perro era nos enamoró, dimos nuestro ‘sí’ y acordamos recogerlo unos días después porque queríamos primero comprarle su cama, sus platos y su comida. Teo llegó a nuestra familia en enero de 2013 con 4 o 5 meses de vida y si algo teníamos claro nosotros era que, una vez pasada la puerta, sería para toda la vida y queríamos estar preparados. Aunque siempre con la idea de que queríamos un perro adoptado nunca nos imaginamos que llegaría un perrito de raza pues no lo estábamos buscando y, como muchos, pensábamos que a los perros de raza no los abandonaban. “, nos contó María Paula.

Es realmente emocionante poder compartir la vida con seres que viven más conectados con la tierra que nosotros mismos. Con seres vivos que entienden más que nosotros, que sienten más que nosotros, que perciben más que nosotros, que recuerdan, olvidan y aman más que nosotros. Seguimos pensando que somos lo más evolucionados sobre este planeta, pero ni siquiera aprendemos a vivir en el ahora, en el instante, en lo que realmente importa. Esta criatura de cuatro patas nos ha enseñado más en estos 14 meses que lo que podemos aprender por nuestra cuenta en toda una vida. Teo nos enseñó que perdonar, olvidar y ser incondicional es una virtud no muy grande del humano, pero que, por el contrario, él domina muy bien.

Hemos aprendido en poco tiempo que, lastimosamente, el maltrato, el abandono, y la violencia son el pan de cada día para muchos en el mundo (todos los animales, incluyéndonos) pero que ellos pueden volver a ser felices, a amar y a manejar una energía completamente nueva cada día que se renuevan.  Nosotros no le hemos dado la oportunidad a su alma de tener una buena vida, Teo nos ha regalado a nosotros el privilegio de vivir una vida junto a él, de amor, de compasión, de risas, de besos, de mordiscos, de emociones y sobre todo de energía, de buena energía. Tener una mascota (cualquiera que sea) no es un acto tan simple, es una responsabilidad que implica abrir nuestras puertas diariamente para que sean ellos quienes nos enseñen cómo se vive la vida y no para confinarlos en un espacio creado por el humano a sufrir las consecuencias de un mundo invadido por la indiferencia del hombre.”  Dicen María Paula y Santiago, los humanos de Teo.

El de Teo es un caso típico de abandono, de un animal que llega a la vida de unas personas que no están preparadas para valorarlo como el ser vivo que es. Reproducimos, compramos y vendemos perros sin dimensionar todas las consecuencias que esto puede llevar para todas las vidas que esa sola reproducción puede generar. Es probable que Teo tenga abuelos, bisabuelos o tatarabuelos con familias responsables que los quieren y los valoran como ellos se merecen pero que a la hora de reproducirlos no pensaron en esta cadena que también es su responsabildad, familias a las que les dolería ahora conocer la historia de Teo.

Gracias a María Paula y Santiago por aceptar nuestra invitación a ser los primeros en contar su historia en esta nueva sección de nuestro blog. Historias como esta ilustran las consecuencias de no tener a nuestros perros con responsabilidad y que son las causantes de una larga cadena de dolor para muchos animales en el mundo, historias tristes con finales felices que todos tenemos que conocer para abrir los ojos, para cambiar nuestra manera de pensar y de a poco cambiarles la vida.

Teo ahora tiene una hermana también adoptada, con quien aparece en la foto, pero su historia la contaremos más adelante.
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