Carta a Canela

“Es un privilegio y un orgullo ser la mamá de una peludita raza única adoptada, mi princesita peluda, mi hija de cuatro patas, esta carta es para decirte lo mucho que te amo y contarte cómo llegaste a mi vida, a nuestras vidas.

Sin siquiera conocerte ya te amaba, ya te presentía, un vistazo al Facebook y ver tu fotografía, cuál de ellas no sabía quién serías, junto a tus hermanitos tomando lechecita de mamita, tus ojos al mundo todavía no abrías. Después de tramitar tu adopción con tan solo un mes de vida llegaste a mis brazos chiquitita, negrita, apenas si te movías, regalo de Dios, llegaste un día antes de mi cumpleaños, 2 de diciembre, fueron momentos de alegría un diciembre inolvidable  pero también triste porque tu papá no te quería, rechazaba cualquier momento que te presentía. Evitaba conocerte, tal vez intuía que quedaría atrapado en tus ojos de princesa, pero amor no te faltaba. Tus hermanitos te adoraban, poco a poco te fui acercando al que hoy en día no puede vivir sin ti: tu papá. Fue solo verte chiquitita e indefensa, ver tus ojitos juguetones y flechazo de amor para siempre. Ese instante te tomé en mis manos, te coloqué frente a él y le dije “esta es Canela”. Levantaste tu manito hacia él y te orinaste de la emoción, tal vez. No pasaría mucho tiempo hasta que te convirtieras en su risa, su amor, su alegría, su todo, un momento inolvidable que quedó grabado en nuestros corazones.

Canelita, eres lo más bello que nos ha pasado, eres un tesoro peludito lleno de alegría, saltando por todas partes, jugando con la pelota. Tú eres el arquero y nosotros los jugadores, el centro de nuestro hogar, en las noches te acurrucas en mi cama y me mimas y lengüetazos de amor van y vienen. Luego saltando te vas a tu cama, a la mañana siguiente vienes con la misma energía a darnos tus lametazos llenos de amor y felicidad. Gracias Dios por darnos esta hija que cada día nos une más y más.

Canelita, gracias, mi amor, por darnos tu alegría, tu corazón, son cinco maravillosos años de risas e historias perrunas, gracias por tu compañía noche y día en los cuales me encontraba débil de salud y tú me mimabas y me cuidabas, tus lamidos fueron la medicina perfecta, mejor enfermera no pude tener a mi lado siempre pendiente dándome su calor.

Canelita, eres y serás mi hermosa hija peluda, la dueña de mi corazón. Quiero decirte una vez más que estaremos juntas hasta que Dios lo permita, te lo dije al oído hace algunos días y ahora te lo escribo: juntas para siempre.

Mamita que te adora.”

Eunice Aros

Gracias a la Fundación Salva Un Amigo de Nelcy Murcia.

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